Lo que hasta hace poco era una simple visita turística, hoy se está transformando en una experiencia inmersiva que mezcla historia, tecnología y emoción. El proyecto DSmartCities está revolucionando la forma en la que municipios de toda España activan su patrimonio cultural a través de rutas interactivas con códigos QR, personajes virtuales y experiencias en realidad aumentada que convierten castillos, murallas, centros históricos y espacios emblemáticos en escenarios vivos.
La propuesta es clara: dejar atrás el turismo pasivo de “mirar y marcharse” para pasar a un modelo donde el visitante participa, descubre, aprende y recuerda. Basta con escanear un QR situado en puntos estratégicos del recorrido para que aparezcan en el móvil personajes históricos, escenas animadas, relatos del lugar, retos interactivos o contenidos educativos adaptados a diferentes públicos. El resultado es una experiencia que engancha tanto a niños como a adultos y que convierte una ruta cultural en una aventura digital.
Del cartel informativo a la experiencia inmersiva
Durante décadas, el modelo de señalización turística ha sido prácticamente el mismo: placas informativas, textos largos y, en el mejor de los casos, una audioguía. DSmartCities propone un salto de generación. Sus rutas interactivas no sustituyen al patrimonio físico, lo potencian. El visitante sigue recorriendo el espacio real, pero accede a una capa digital que amplifica la experiencia: personajes que explican la historia del lugar, escenas que recrean momentos del pasado, juegos para los más pequeños, contenidos educativos para escuelas y propuestas gamificadas para atraer a públicos que tradicionalmente no se interesaban por el turismo cultural.
“Ya no se trata solo de conservar el patrimonio, sino de activarlo”, explican desde el equipo del proyecto. “Un castillo no es solo una construcción del pasado; puede convertirse en una experiencia viva que conecte con la gente de hoy”.
Una herramienta para municipios: cultura, turismo y educación en un solo proyecto
El impacto de estas rutas interactivas no se limita al visitante. Los ayuntamientos encuentran en este modelo una herramienta estratégica para dinamizar el turismo, reforzar la identidad cultural del municipio y generar orgullo de pertenencia entre los vecinos. Además, el sistema está pensado para ser escalable: una vez creada la plataforma digital del municipio, se pueden añadir nuevas rutas, puntos de interés, personajes y experiencias con el tiempo, ampliando el proyecto de forma progresiva.
Las rutas no solo están orientadas al turismo. También se diseñan para centros educativos, visitas escolares y actividades familiares, convirtiendo el patrimonio en un recurso pedagógico vivo. Los niños ya no reciben la historia como un texto que memorizar, sino como una experiencia que explorar. Y eso cambia por completo la forma en la que se relacionan con su entorno.
Realidad aumentada, personajes virtuales y rutas participativas
Uno de los elementos más diferenciales del proyecto es el uso de realidad aumentada en 3D. Al escanear un código QR, el visitante puede ver cómo aparece un personaje histórico sobre el entorno real, cómo se recrea una escena del pasado o cómo se despliega una animación que explica un hecho clave ocurrido en ese lugar concreto. Esta tecnología, que hasta hace poco estaba reservada a grandes parques temáticos o museos de alto presupuesto, se pone ahora al servicio de municipios de cualquier tamaño.
Además, las rutas pueden incorporar un componente participativo: fichas para completar, retos, juegos de observación, dinámicas para familias o incluso propuestas para que los propios vecinos aporten contenido, historias locales o recuerdos vinculados al lugar. De este modo, la ruta deja de ser un producto cerrado y se convierte en un proyecto vivo que crece con la comunidad.
Del turismo de paso al turismo de recuerdo
Uno de los grandes problemas del turismo cultural tradicional es que genera visitas rápidas, poco memorables y con escaso impacto emocional. DSmartCities busca justo lo contrario: que el visitante no solo pase por el lugar, sino que se lleve una experiencia que recuerde y comparta. La combinación de narrativa, personajes, tecnología y recorrido físico crea un tipo de turismo más profundo, más experiencial y más alineado con las nuevas generaciones, acostumbradas a interactuar con el contenido desde el móvil.
Este modelo no solo aumenta el tiempo de permanencia en el municipio, sino que mejora la percepción del lugar y su posicionamiento como destino innovador. En un contexto donde muchos municipios compiten por atraer visitantes, diferenciarse ya no es una opción: es una necesidad.
Una nueva forma de entender el patrimonio
DSmartCities plantea un cambio de mentalidad: el patrimonio no es solo algo que se conserva, es algo que se activa. No es solo historia, es experiencia. No es solo pasado, es presente y futuro. Las rutas interactivas abren la puerta a una nueva forma de relacionarnos con los espacios culturales, donde la tecnología no sustituye a la esencia del lugar, sino que la hace más accesible, más atractiva y más memorable.
En un mundo donde la atención es cada vez más difícil de captar, convertir un castillo, una muralla o un casco antiguo en una experiencia interactiva puede marcar la diferencia entre ser un punto más en el mapa o convertirse en un lugar que la gente recomienda, recuerda y desea volver a visitar.
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